martes, 16 de febrero de 2010

La Osteopatía en el campo Osteo-articular




Es el campo más difundido y es el que se refieren a las correcciones articulares o osteoarticulares.


Bajo el rótulo de Osteopatía se ha hecho cualquier tipo de manipulación, a menudo acompañada de un "crash" sonoro, muy importante para la psicología del paciente y, desgraciadamente, a veces del profesional.


En realidad, las correcciones osteoarticulares no tienen nada que ver con un ruido particular. Simplemente, consisten en devolver a un sistema biomecánico osteoarticular, una articulación, por ejemplo una rodilla, un tobillo, una cadera o una articulación intervertebral, su juego fisiológico normal en todos los sentidos. Podemos decir que el trabajo osteoarticular en Osteopatía es el trabajo del tejido más denso, el tejido óseo y directamente sus participes obligados son los ligamentos y las cápsulas articulares.

Pero en Osteopatía nada puede permanecer aislado ya que todo está integrado. Por supuesto, una articulación, un sistema osteoarticular, no se puede bloquear porque sí. Deben reunirse varias condiciones y entre éstas están las reacciones de los tejidos blandos que lo rodean, músculos, visceras, fascias en general y que pueden afectarlo igualmente desde la distancia.

     La fijación de una articulación, en realidad, se puede describir de tres formas, o podemos hablar de tres grados: La fijación muscular, la fijación ligamentaria y la fijación articular.



 Primero tenemos la fijación muscular. En regla general, ésta no es muy grave y se puede resolver rápidamente en un individuo sano (por ejemplo, un tortícolis consecutivo a una corriente de aire frío).

Luego tenemos las fijaciones ligamentarias. Puede ser una fijación ligamentaria pura, en que la causa de la lesión se encuentra en el ligamento (por ejemplo, la fijación de un ligamento entre el sacro y el hueso ilíaco).La fijación muscular crea una restricción importante de la amplitud de] movimiento: los ligamentos que controlan esta amplitud pierden su elasticidad y se fibrosan. El músculo va perdiendo todas sus propiedades mientras la amplitud ligamentaria no haya sido restaurada.


Finalmente, tenemos las fijaciones articulares que son derivadas de fijaciones ligamentarias o musculares, dependiendo específicamente del lugar de la estructura enferma.


Una vez que el osteópata pone en evidencia todas las fijaciones de un individuo, va a determinar cuáles tendrá que tratar inmediatamente, cuáles deberán esperar un poco más, cuáles no tendrá que tocar.





El tratamiento depende del diagnóstico establecido, no tanto por los síntomas que describe el paciente cuando viene a consultar, sino por la historia de las adaptaciones que sus tejidos cuentan.

Para hacer un adecuado tratamiento es totalmente necesario el realizar de forma contínua una valoración y revaloración, con el fin de poder distinguir si la hipótesis del tratamiento es la adecuada, para de esta manera poder tener asegurado el buen resultado del tratamiento.


1 comentario:

  1. Muy bien. En general, bastante claro para nosotros los profanos jejeje. Me gusta la dirección que le estás dando al blog.

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